Andalucía y Extremadura sostienen al PSOE, que queda cuarto en Madrid

Andalucía y Extremadura sostienen al PSOE, que queda cuarto en Madrid

Los socialistas logran un escaño más que en 2011 en la autonomía que gobierna Fernández-Vara pero tampoco pueden contener a los emergentes en Cataluña y Valencia.

El PSOE ha recuperado su condición hegemónica en Andalucía y Extremadura, donde ha vuelto a ser el partido más votado tras el mal resultado de las generales de 2011, cuando quedó reducido a la fuerza mayoritaria en dos únicas provincias: Sevilla y Barcelona. Esta vez, lo fue en seis, cinco andaluzas y una extremeña. Los socialistas se hunden en Madrid, de donde Pedro Sánchez es oriundo, al terminar cuartos, doblados por el PP y superados por Podemos y Ciudadanos. El resultado tampoco es óptimo en Cataluña, donde cae de 14 a 8 escaños, ni Valencia (de 10 a 7).

La única región donde el PSOE subió en escaños respecto a los comicios de hace cuatro años fue Extremadura —los socialistas suben aquí de cuatro a cinco asientos en el Congreso—, donde Guillermo Fernández-Vara recuperó el gobierno en las autonómicas de mayo pasado. El barón autonómico, uno de los ocho con que cuenta Ferraz, puede presumir de ser el único que ha mejorado los niveles de 2011 al lograr, en la provincia de Badajoz, un diputado más en el Congreso (de dos pasa a tres).

Andalucía volvió a ser el baluarte del PSOE con 22 diputados, tres menos que en 2011. El resultado en la autonomía, la más extensa y la más poblada, dejó a los socialistas con un escaño más que el PP. Pese a la pérdida de diputados, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, dio muestra así la importancia de la federación territorial que lidera, y que equivale a casi la cuarta parte de los 90 escaños logrados por el PSOE en el Congreso. Sánchez obtuvo en esta región 1,4 millones de votos de los 5,5 millones en toda España.

En 2011 el PSOE fue el partido más votado únicamente en dos circunscripciones, las de Barcelona y Sevilla, las únicas provincias donde siempre había ganado el mismo partido en las generales (en este caso los socialistas). Desde anoche, esa condición es exclusiva de Sevilla. En esta ocasión, el PSOE también se ha impuesto en la circunscripción extremeña de Badajoz y en todas las andaluzas salvo Málaga, Granada y Almería.

Los últimos datos del CIS no auguraban un buen resultado del PSOE en la Comunidad de Madrid, la tercera que más escaños reparte (36) al Congreso de los Diputados tras Andalucía (60) y Cataluña (47). Los peores temores de Ferraz se confirmaron anoche. Con seis diputados —uno más que los que barruntaba el CIS, y cuatro menos que los obtenidos en 2011— y 640.000 sufragios (240.000 menos), los socialistas se vieron desplazados a la cuarta posición superados por el PP y los emergentes. Mientras los populares cayeron de 19 a 13 escaños, Podemos debutó con ocho diputados y Ciudadanos con siete. El resultado en Madrid es un inconveniente para Sánchez, al quedarse fuera Eduardo Madina, candidato en las primarias a la secretaría general del PSOE y el séptimo colocado. Sí entraron Irene Lozano, procedente de UPyD y muy crítica con el PSOE antes de su fichaje como número cuatro en Madrid, y Zaida Cantera, excomandante del Ejército y sexta de la lista como independiente.

Cataluña, granero tradicional de los socialistas y donde Carme Chacón era la cabeza de lista al Congreso por Barcelona, se dejó casi la mitad de diputados de 2011. De 14 escaños descendieron a 8 —5 en Barcelona—y tercera fuerza política. En Comú se impuso anoche con 12 diputados, seguida de ERC-CatSí con nueve. El PSC se quedó en menos de 575.000 votos (15,7% del total en las provincias catalanas). El partido hermano del PSOE ya perdió 600.000 votos en 2011 en Barcelona (de 1,3 millones a 700.000). Aun así, repitieron en cabeza con una victoria apurada sobre CiU, a la que sacaron 16.000 votos. La resistencia entonces en Barcelona no evitó lo que fue un triunfo histórico de Convergència i Unió, que por vez primera ganó unas elecciones generales en Cataluña.

La Comunidad Valenciana tampoco arroja un resultado óptimo para el PSOE, donde pierde tres diputados (de 10 a 7) y queda relegado a la tercera posición, superado por la alianza entre Podemos y Compromís, con nueve escaños.

La reacción en el interior del país ha sido determinante en el resultado global del PSOE. El hecho más sintomático es que Castilla y León se convierte en la segunda región que aporta más escaños (9). Los socialistas mantienen en líneas generales los diputados obtenidos en las pasadas generales —en otras de las autonomías gobernadas por el PSOE, como Castilla-La Mancha o Aragón, igualan los escaños que defendían, siete y cuatro respectivamente— o, en todo caso, habrían experimentado unas pérdidas asumibles, como el caso de Asturias y Baleares —ambas caen de tres a dos escaños—. Murcia también continúa con dos los dos asientos en el Congreso logrados en 2011. La respuesta también fue buena para los intereses de Ferraz en Cantabria, Navarra y La Rioja, con un diputado en cada una como cuatro años antes.

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