España se libra de la multa de Bruselas por incumplir el déficit

España se libra de la multa de Bruselas por incumplir el déficit

En un sorprendente movimiento de última hora y después de más de tres horas de tensa reunión, la Comisión Europea ha decidido hoy cancelar la multa a España y Portugal pese a los continuos incumplimientos de los objetivos de déficit. España llevaba días presionando. Italia y Francia se oponían a las sanciones. Pero Bruselas ha encontrado finalmente una escapatoria que le permite no estrenar las sanciones del Pacto de Estabilidad con dos de los países más golpeados por la reciente crisis financiera y que más recortes han aplicado.
España y Portugal se exponían a una multa de hasta el 0,2% del PIB: unos 2.200 millones en el caso español. La Comisión presentó el lunes tres opciones: la cancelación del procedimiento de infracción —la posibilidad preferida por el comisario Pierre Moscovici—, la multa máxima (esos 2.200 millones, que quedaron descartados) y una sanción de 1.100 millones propuesta por el vicepresidente Valdis Dombrovskis. Esa cifra se consideraba demasiado castigo. Dombrovskis ha planteado hoy hasta 500 millones de multa, pero finalmente el ala dura de la Comisión Europea ha salido derrotada.

A cambio, Bruselas establece unas nuevas metas fiscales muy duras para España y Portugal, con objetivos del 4,6% del PIB para este año, el 3,1% en 2017 y el 2.2% en 2018. La Comisión estrechará la vigilancia sobre las cuentas públicas, con informes trimestrales. Y quiere un presupuesto austero para 2017, con un recorte estructural de 5.000 millones —sin tener en cuenta el ciclo económico—. Deja pendiente la decisión sobre la congelación de Fondos Estructurales a España y Portugal, que Bruselas tomará tras consultar con la Eurocámara. España se expone a la congelación de entre 1.100 y 1.300 millones de euros. “La intención de la Comisión Europea es ser rigurosa con la suspensión de los fondos”, advertía Dombrovskis.

El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha desgranado algunas de las cuestiones que han pesado en la decisión de cancelar la multa, entre ellas el reciente compromiso de España de que las empresas deban adelantar el impuesto de sociedades, con el que espera recaudar 6.000 millones adicionales. La Comisión ha tenido en cuenta los sacrificios del pasado que han permitido a España reducir el déficit desde un elevado punto de partida, si bien aún lejos de los objetivos marcados por Bruselas. “La Comisión reconoce que los dos países han hecho esfuerzos estructurales importantes que no podemos ignorar”, explicó Moscovici.

El componente político, con España incapaz de formar Gobierno, y sobre todo, con la profunda crisis de credibilidad frente a la ciudadanía que vive la Unión, en horas bajas tras el Brexit y con la amenaza latente del ascenso de los populismos, también ha influido. “La decisión de castigar no era la mejor en un momento en que la gente duda de Europa”, ha admitido Moscovici. La sensación de que las circunstancias políticas han empujado a la Comisión a tomar una decisión en la que no cree ha planeado sobre su invervención: “No ha sido la decisión ideal, pero sí la más pertinente”, añadió el político francés. Bruselas opta por la flexibilidad y la comprensión frente a la rigidez, con Dombrovskis añadiendo los problemas de la banca y el desempleo en España a los factores que han tenido en cuenta.

Algunos de los principales expertos internacionales habían manifestado días atrás su rechazo a la sanción alegando que sería contraproducente en la tesitura actual, con un ramillete de riesgos económicos y políticos al acecho que han pesado en la ruta tomada de Bruselas.

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